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UBÍQUESE, NO ESTAMOS EN MACONDO…

Actualizado: abr 18

Por Carmen Imperatore en "Reflexiones Pandémicas"


12 de abril de 2020


Después de semanas sin salir de mi casa, en contacto solo con mi familia, he leído y escuchado cientos de opiniones que me han dejado un mensaje ineludible: nuestro Gobierno debe entender que ha llegado la hora de corregir un sistema que ha demostrado estar obsoleto. No cabe duda: Chile necesita proyectar su futuro con medidas solidarias inmediatas, diseñadas a largo plazo, para salir lo mejor parados como país de esta pandemia mundial catalogada como lo más grave ocurrido desde la Segunda Guerra Mundial.

Pero como había prometido algunos datos con sabor a teorías conspirativas, partiré por citas al sitio digital de una radio chilena -que me han quedado dando vuelta- y enseguida compartiré las reflexiones de ciertos personajes inteligentes…

El Diario de Santiago -de la emisora del mismo nombre- advierte que la pandemia se esté utilizando como "pretexto" para implantar la agenda del Nuevo Orden Mundial. Y da ejemplos que se estarían concretando como: “Censura y control de la información”, difundiendo una gran cantidad de las llamadas fakenews, donde la gente ya no sabe qué es verdad y qué es mentira; “Agenda sin efectivo”, que implica la digitalización de todo en la sociedad, incluido el dinero, la información y la vida cotidiana; y “Cuarentenas y ley marcial” con los derechos humanos suspendidos.

Enfatiza también esa publicación: “Cualquiera sea la verdad sobre el origen del virus en sí, quién lo creó, cómo se liberó y si es realmente tan peligroso, no cabe duda de que todo el fenómeno de la pandemia de coronavirus se está utilizando para acelerar varias agendas del Nuevo Orden Mundial”.


Sin duda, un nuevo orden mundial será inevitable después del fin de esta crisis, pero lo que venga depende especialmente de las exigencias de los ciudadanos para que las decisiones de los gobernantes del mundo sean acertadas y mejoren efectivamente la calidad de vida de los habitantes de este planeta.

Nadie estaba preparado para afrontar una situación como la que hoy vivimos, donde nuestro futuro está en serio peligro a menos que se mitiguen los efectos de esta pandemia, lo cual según el ex presidente del Banco Central José de Gregorio, es perfectamente posible. En una entrevista efectuada por Soledad Onetto en Megavisión, quedó muy clara la idea de este economista, investigador y actual decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, en cuanto a que es fundamental, entre otras decisiones, aprobar medidas como una renta mínima garantizada para limitar el daño. A su juicio, si logramos mantener acotada la crisis sanitaria, viviremos un periodo de bastantes dificultades internas, de paralización, pero su prolongación no será tan larga si se aplican las políticas adecuadas.

En resumen, asegura, “el objetivo central del Gobierno debe ser cuidar a las personas, cuidar los empleos y cuidar el futuro de la actividad económica (…) En Chile hay que hacer mucho más, diseñar programas de apoyo a la ciudadanía, a los trabajadores independientes, a las empresas endeudadas para que se puedan sostener en un período de varios meses”.

Estamos viviendo una situación tremendamente excepcional, de gran incertidumbre, que va a significar importantes cambios en el mundo, pero si nuestros gobernantes toman las medidas adecuadas y oportunas estos cambios van a permitir una sociedad más justa y una mejor calidad de vida.

En una entrevista con RT, el canal de la televisión rusa, José Luis Herrera, analista del diario digital bolsanow.com, señala que el factor tiempo es fundamental en esta crisis mundial. Lo que se haga hoy será clave para el futuro. Considera que se podría disminuir el impacto económico si se lograra controlar el brote lo antes posible. Asimismo, afirma que probablemente nos espera “un nuevo orden internacional, nuevos acuerdos entre países, nuevas distribuciones de la cadena productiva, nuevos actores de más peso, nuevo paradigma económico y financiero”. Lo más importante, dice, es controlar la pandemia lo antes posible.

En el Diario El País de España, Enrique Maruri enfatiza que “nunca se había puesto de manifiesto tan claramente la necesidad de la cooperación; esta crisis no se puede gestionar de otra manera sino compartiendo información y conocimientos, buscando soluciones conjuntas, diseñando medidas de respuesta, tanto a nivel de los Estados como de las personas”. A su juicio el costo de no colaborar es muy alto.

"La respuesta debe ser global, coordinada, basada en la evidencia y cimentada en el aprendizaje mutuo, como será la cooperación del futuro -advierte-. Parece imposible ampliar medidas sociales, reforzar la cooperación y solventar la crisis, pero existen soluciones fiscales como el aumento de impuestos al capital y la riqueza. Hoy más que nunca, es el momento de que los que tienen más pongan más para paliar esta crisis. El mundo ha cambiado y tenemos que estar a la altura de las nuevas realidades que nos confrontan".

La economista italiana Mariana Mazzucato, por su parte, destaca las tres caras de la crisis del capitalismo: "Una crisis sanitaria inducida por la pandemia -enumera-, que rápidamente encendió la mecha de una crisis económica con consecuencias todavía desconocidas para la estabilidad financiera, y todo esto en el contexto de una crisis climática que no admite respuesta dentro del paradigma actual".

Esta triple crisis, según explica, ha revelado varios problemas en el modelo de capitalismo actual, que deben resolverse íntegramente mientras al mismo tiempo enfrentamos la pronta emergencia sanitaria de crear una economía más inclusiva y sostenible. “Eso implica proveer soluciones inmediatas, pero pensadas de modo tal que sirvan al interés público en el largo plazo", concluye.

Tal como opina Mazzucato, diversas publicaciones consideran fundamental que los gobiernos ayuden a las empresas para que no despidan empleados y busquen, además, un camino a futuro donde inviertan en capacitación y mejoras de las condiciones laborales cuando retorne la normalidad.

La economista italiana destaca, por ejemplo, que el gobierno de Dinamarca está ayudando a las empresas a seguir pagando los salarios de sus colaboradores que no están trabajando y eso permite proteger las fuentes de ingresos de los hogares, prevenir la propagación del virus y facilitar el reinicio de la producción cuando la crisis haya terminado.

"Necesitamos con urgencia Estados emprendedores que inviertan más en innovación en áreas como la inteligencia artificial, la salud pública, las energías renovables -sostiene-, pero esta crisis es un recordatorio de que también necesitamos Estados que sepan cómo negociar, para que los beneficios de las inversiones hechas con dinero de la gente vuelvan a la gente". El sábado 11 de abril, en Chile el ex subsecretario de Fuerzas Armadas Gabriel Gaspar publicó en elmostrador.cl un artículo donde sugiere que “mientras más pronto asumamos a plenitud de que la crisis es global, y que abarca a casi todo el quehacer social, mejores decisiones se pueden tomar”.

Y agrega: "Es muy buena la Mesa Social, para temas de salud, pero sería mejor aún si tuviéramos una mesa socio económica donde además de autoridades ministeriales, estuviesen dirigentes sindicales y empresariales, amén de alcaldes. Hoy son tiempos de "barrer para adentro". La conducción estatal no puede resumirse a lecturas cotidianas de estadísticas, es preciso orientar a la población".

Finalmente, Gaspar advierte que “el Presidente comete grave error al confrontar a la mayoría de los chilenos; su sesión de fotos en la plaza, sus despectivas expresiones respecto a los parlamentarios, entre otras, son gestos que reman en contra de lo que hoy se espera de la investidura presidencial”.

En su columna del 5 de abril publicada por El Mercurio, Carlos Peña es lapidario al catalogar la foto de Piñera en Plaza de la Dignidad como “un narcisismo cercano a lo maligno (…) ¿Qué puede explicar ese estúpido —no hay otra manera de calificarlo— acto presidencial?”. A juicio del rector de la Universidad Diego Portales, se trata de “un acto de provocación y de desprecio. De provocación ante quienes apenas anteayer, con razón o sin ella, protestaban, y de desprecio ante los millones de chilenos que se apiñan y esconden en sus casas temiendo que el virus los alcance”.

Un comentario que corre por la red cita un supuesto párrafo de Cien Años de Soledad, donde Gabriel García Márquez habría descrito el payaseo de los jefes de Estado prepotentes y arrogantes: “Cuando la cuarentena había aplacado las protestas sociales contra una gestión que privilegiaba a los patrones de las grandes plantaciones, Aureliano Buendía detuvo su carruaje y se fotografió en la plaza icónica de la protesta social. Mefistófeles sonrió”.

Tal cual, en vez de preocuparse por implementar como país las medidas sociales y económicas que permitan manejar eficientemente los efectos de la difícil situación que estamos viviendo, este señor se dedica a sacarse fotos en la Plaza ex Baquedano, olvidando que el deber de los gobiernos dirigidos por personas capaces e inteligentes es encontrar la manera de que los efectos económicos de esta pandemia se mitiguen de la mejor manera… porque eso es posible tal como lo explican numerosos personajes que saben de lo que hablan…




















Carmen Imperatore es periodista de la Universidad de Chile, escritora y editora independiente.

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