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María Olivia Mönckeberg y las comunicaciones en pandemia



Entrevista en ElSiglo.cl

Trabajo del periodista Hugo Guzmán

16 de abril de 2020


La mirada crítica a los manejos de la prensa, la TV y el gobierno:


“Ha quedado al desnudo el mundo de los medios de comunicación”, dijo la Premio Nacional de Periodismo.


“Los matinales, desde el punto de vista del proceso comunicacional, están provocando un daño enorme a la población chilena”.


“La falta de información sólida y clara es algo que han venido reiterando los especialistas”.


“Estamos viendo que la realidad de la salud ha quedado al desnudo, así como la realidad de la educación”.



María Olivia Mönckeberg, Premio Nacional de Periodismo, profesora de la Universidad de Chile y presidenta del Partido por la Dignidad, abordó en entrevista con ElSiglo.cl el tema de las comunicaciones en medio de la pandemia por el coronavirus, y también lo que desnudó este escenario respecto a las condiciones del país en materia de salud, educación, el rol del Estado y hasta las “metidas de pata” del Presidente Sebastián Piñera.


Habló del rol de la prensa, de los matinales, de las comunicaciones del gobierno, y también se metió en temas-país estratégicos: “Esta pandemia está poniendo más a la vista la debilidad del Estado de Chile”, aseveró. Y sostuvo que “si alguien aun necesitaba pruebas o no estaba convencido de la necesidad de cambiar la Constitución Política para efectuar cambios de fondo al modelo de desarrollo, aquí las tiene”.


Al momento de la entrevista contó que “en lo personal estoy en cuarentena obligatoria -que considero por lo demás muy necesaria- desde hace ya más de dos semanas, porque vivo en Las Condes, una de las comunas con más elevada tasa de incidencia de contagio del coronavirus. Pero, además, estoy encerrada desde el mismo 13 de marzo cuando se declaró la pandemia porque pertenezco a la tercera edad, tengo hipertensión y mi marido es mayor aún y tiene otras cuantas dolencias que lo hacen más vulnerable. Eso implica que mi confinamiento es ya de hace más de un mes y solo he salido a la farmacia desde que se declaró la cuarentena obligatoria. Y seguiré confinada aunque este jueves se levanta la cuarentena de Las Condes”.


¿Cómo visualizas el papel que ha jugado la prensa en esta crisis sanitaria?


Como periodista encerrada en estas semanas mientras vivimos algo tan duro e inédito he tenido, a ratos, sensaciones contradictorias; las resumiría en una fuerte sensación de impotencia por ver que los periodistas no podemos ejercer a cabalidad nuestro rol de servicio público a la sociedad en una situación tan grave como la que vivimos. Menos aún podemos ejercer ese papel fiscalizador que se nos asigna, en particular a quienes ejercemos el periodismo de investigación. Poco a poco, los medios de comunicación tuvieron que retirar a sus reporteros de las calles y lugares concurridos y se fueron sumando al teletrabajo, lo que es necesario, por lo demás, para que eviten ser contagiados. Y podemos ver así que son excepciones los que pueden ejercer y, con mucho cuidado, algún tipo de reporteo en hospitales, calles, o en otros lugares donde se junta mucha gente.


Así las cosas, lo que prima para conocer la realidad de la pandemia en Chile es la información oficial y tenemos que conformarnos con los boletines diarios que entregan las autoridades de salud o el propio Presidente Sebastián Piñera. Pero uno se hace muchas preguntas tanto sobre las estadísticas que dan, sobre las que no dan y sobre situaciones que ignoramos y conocemos a retazos. De ellas sabemos por algunos medios, principalmente digitales, y por las redes sociales, que se han transformado en otra significativa fuente. Pero las redes también tienen serias complicaciones, porque junto con alertarnos sobre hechos que se ignoran o se ocultan  y aportan testimonios verídicos, circulan muchas noticias falsas difundidas con o sin intención, pero que en momentos tan delicados como los que vivimos pueden tener efectos muy complicados.


Con todo, estamos viendo que la realidad de salud ha quedado al desnudo, así como la realidad de la educación, sus altos costos y los problemas, por ejemplo, que presenta la llamada “brecha digital”, que es otra muestra de la desigualdad de este país. O con lo que sucede con el dramático y ahora peligroso hacinamiento en las cárceles…Y si nos vamos al tema económico que durante todo este período ha estado en tensión con la grave situación sanitaria, se advierten, serios y profundos problemas: la situación de la Pymes y sus deudas; la y los trabajadores independientes y la de los denominados “informales”.


Pero también ha quedado al desnudo el mundo de los medios de comunicación que ni más ni menos son los que, junto al sector salud, deberían jugar uno de los roles primordiales en una pandemia. La concentración de los medios con los diarios en manos del conocido duopolio y la televisión -hoy mayoritariamente comercial y controlada por grupos económicos muestran lo que ellos quieren que se lea o vea. Hay que considerar, además, la profunda crisis que afecta las fuentes de trabajo de los periodistas, con los cierres de medios en los últimos años y las continuas olas de despidos.


Todo esto está afectando severamente el derecho a la información y al derecho a la comunicación de la sociedad en un sentido más amplio.


¿Crees que hay un adecuado o deficitario manejo de lo que son las comunicaciones en tiempos de crisis? Por parte del gobierno, de los medios…


Es cierto que una crisis sanitaria como la que estamos viviendo, donde la incertidumbre y el miedo marcan el escenario, no la habíamos vivido nunca, al menos dentro del último siglo en Chile. No obstante, si hablamos de manejo de la crisis por parte del gobierno desde un punto de vista comunicacional, ha tenido, a mi juicio, muchos problemas, muchos déficits…y también uno puede entrever cuestiones de fondo que se relacionan con el disminuido rol del Estado en los últimos años que ha quedado en evidencia, con la falta de experiencia de muchos de los directivos y asesores, quienes cometen errores y manifiestan contradicciones constantemente.


Para que haya un buen manejo comunicacional tendría que haber información sólida, fidedigna, basada en evidencias científicas en un caso tan crucial como una pandemia de esta índole, y que fuera bien transmitida de una manera convincente y ojalá amable. Con los tonos adecuados a una situación de esta índole. Pero hemos visto varios -tal vez demasiados ejemplos- de que no ha sido así. La falta de  información sólida y clara es algo que han venido reiterando los especialistas, incluso dentro de las mesas de trabajo que ha convocado el propio Gobierno. ¡Qué diferencia entre lo que hemos visto aquí y la forma de actuar y hablar de la canciller alemana Ángela Merkel, por ejemplo!


Si damos una rápida mirada a lo que ha ocurrido acá, en cambio, uno no puede dejar de recordar cuando el Presidente Piñera en una entrevista afirmó que habían encargado ventiladores en enero para comprar en el extranjero. Y resultó que esas compras -insuficientes por lo demás- las habían hecho recién el 13 de marzo. Y hasta ahora los datos sobre ventiladores que son elementos críticos para colocar a los enfermos graves son contradictorios”.


Tú señalabas también que los especialistas han reclamado por la falta de información…

Sí, han reclamado eso muchos alcaldes y distintos especialistas. La presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches, habló hace unos días en una entrevista de Radio Cooperativa de “oscurantismo en las cifras”. Las sociedades médicas y científicas también reclaman más y mejor información. La falta de transparencia, la poca información detallada es grave, porque las personas necesitan esa información en medio de tanta incertidumbre, lo mismo los municipios, y el sistema de salud y los especialistas la requieren para la toma de decisiones de política sanitaria.


En este sentido, el propio Colegio Médico y la Universidad de Chile acaban de lanzar el lunes pasado una encuesta para realizar un Monitoreo de Síntomas y Prácticas Covid-19 en Chile para que la responda el mayor número de personas, justamente con el objetivo de recoger información que el Ministerio de Salud no está recogiendo, o tal vez, no está entregando o no pretende recoger ni entregar.


A la vez, en varias oportunidades hemos observado que las decisiones que toma el Gobierno no se explican. O no se precisan bien. Un caso ilustrativo de esto han sido las razones para determinar cuarentenas en unas comunas y no en otras. Y se ha llegado a estos extremos de imponerla en la mitad de una comuna populosa como Puente Alto y no decretarla en la otra parte. Eso desconcierta y ha provocado confusión. O levantar en un sector de Ñuñoa y de Santiago Centro. La gente se pregunta por qué y no queda claro. Hay que empezar a sacar deducciones: ¿Será por el número de casos contagiados?, ¿por la densidad de población? ¿Son solo razones sanitarias o se están considerando también razones económicas? Faltan explicaciones tanto del sentido general de las medidas, como de los datos y las fórmulas que los han llevado a tomarlas.


Y con los levantamientos de cuarentenas se produce también una reacción psicológica de sentirse “liberados” en algunas partes que, si no se explica bien, podría ser muy negativo para el futuro del contagio.


Una de las contradicciones más delicadas de los últimos días la protagonizó el mismo ministro de Salud, Jaime Mañalich, quien la semana pasada se entusiasmó en uno de sus discursos hablando de las supuesta inmunización que tendrían los que contrajeron coronavirus y lograron salir adelante. Incluso habló de un carné especial que les permitiría prestar servicios a la comunidad.  Sin embargo, esa inmunidad no está garantizada como se puede corroborar a través de distintos medios internacionales. Y el propio Mañalich en sus intervenciones de esta semana apareció implícitamente rectificando a medias con explicaciones no demasiado claras sus dichos anteriores.


Otros especialistas han sido categóricos en afirmar que no se puede hablar de tal inmunidad hoy por hoy, cuando se conoce poco aún del comportamiento de este virus y que, como sabemos no se ha descubierto aún su vacuna. Escuchaba en una entrevista en Televisión Nacional a la profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Mercedes López, doctora en epidemiología, quien explicaba con precisión por qué no se puede hablar en esos términos sobre un virus que desconocemos y que en Chile apareció hace poco más de un mes.


En la misma línea, la Sociedad Chilena de Inmunología emitió un comunicado el martes 14 en el que indica que “no existe suficiente evidencia científica que permita asegurar que todos los pacientes ‘recuperados’ del coronavirus -según los criterios del Minsal- estén protegidos de volver a contraer la enfermedad o contagiar el patógeno”. Es más, esa Sociedad agregó que los criterios actuales de alta médica y medidas como el carné de alta, “ameritan un análisis más profundo de la evidencia científica disponible”. 


Alcaldes en matinales de TV


¿Qué te pareció esa medida de la Contraloría para que los alcaldes dejaran, en definitiva, de estar en los medios, en los matinales, con tanto protagonismo?


Resultó curioso que la Contraloría General de la República sea la entidad que haya intentado parar los carros a los alcaldes que están haciendo de su participación en los matinales una fórmula para adquirir popularidad. Me parece interesante que lo haya hecho, porque estos matinales que distan mucho de ser espacios periodísticos serios, además de implicar un gasto de tiempo de los alcaldes como se deduce de lo señalado por la Contraloría, están sirviendo de plataforma para futura campañas municipales. Y esto tergiversa, en cierto modo, los valores y criterios en que debería basarse  la popularidad política.


Además, genera desventajas obvias frente a quienes no se pasean por estos matinales. Es cuestión de ver la última encuesta Cadem -del lunes pasado- y comprobar que los personajes que más han subido en popularidad son los invitados frecuentes de matinales: los alcaldes Joaquín Lavín, de Las Condes, su nuera Caty Barriga, de Macul, y la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei -todos representantes de la derecha, integrantes de la UDI-  habituales invitados a estos programas de farándula que reportan buenos dividendos de audiencia a los canales.


Aunque la misma Cadem -que tampoco es un oráculo como lo demostró la última elección presidencial- señala que en materia de posibles figuras presidenciales los encuestados son más cautos y aún no tienen elegidos sus posibles candidatos, esta “disparada” de Joaquín Lavín puede ser una señal de una aprobación futura también en esa lid.


Por otro lado, es cierto que los alcaldes, o la gran mayoría de ellos, ha tenido tanto ahora como a raíz del Estallido Social de octubre un comportamiento mucho más afín a la población que los personeros de gobierno, pero no resulta casual que los que han tenido más elevada exposición mediática y sobre todo en este tipo de espacio estén a la cabeza de esa encuesta.


Pero si hablamos de los matinales, desde el punto de vista del proceso comunicacional, lo que están haciendo provocan un daño enorme a la población chilena. No olvidemos que más de un 85 por ciento de las personas se informan en Chile a través de la televisión. Por esto, los niveles de irresponsabilidad en que están incurriendo algunos canales en estos espacios con afán de obtener rating, me parecen un asunto de máxima gravedad. Un ejemplo impactante es el caso de Mega que invitó hace unos días al pastor evangélico Javier Soto, quien había llamado en redes sociales abiertamente a la población a desobedecer y romper las cuarentenas, poniendo en riesgo la vida de las personas. En el programa “Mucho Gusto” este personaje reafirmó sus dichos y trató de “fracasado” a un médico presente, a la vez que emplazó al alcalde (Rodolfo) Carter y autoridades “por no traer la salvación a Chile”.


Días después el mismo canal realizó un reportaje desde el hospital de La Florida en el que destacaba lo que hacía la directora subrogante del hospital, Gabriela Galarce, pero esa nota no incluyó la opinión de los médicos ni del personal sanitario de la institución sobre lo que estaba ocurriendo. Y sucede que en ese recinto hay más de 70 personas del personal de salud en cuarentena por contagios al no haberse tomado las medidas oportunas en su momento. Así lo han denunciado los propios trabajadores de hospital en otros medios.


¿Cómo ves la salida de escena de los actores políticos?


En realidad, tienes razón cuando hablas de “salida de escena”…Con algunas excepciones, se les ha visto poco hasta ahora. Uno podría encontrar explicaciones en la gravedad de la crisis sanitaria que vive el país no da lugar a diálogos o discusiones de corte más político. Pero creo también es raro, que senadores y diputados no estén presentes con su voz, marcando algunos puntos que son importantes tanto para la crisis sanitaria que se vive hoy, como para los fuertes desafíos que se está planteando para mañana.


Desde luego las políticas de salud deberían estar en el primer plano y uno hubiera esperado que quienes están en el Parlamento señalaran algunos puntos de vista. En cambio, lo que se ha sabido se relaciona más bien con desaciertos y rencillas -como el que llevó a entregar la presidencia de la Cámara de Diputados a la derecha- que no ayudan al prestigio del Congreso. Tampoco se ha escuchado, salvo voces aisladas, a dirigentes de los partidos tradicionales. Y creo que este escenario crítico en salud que tiene su contracara económica, hace necesario conversar y debatir sobre lo que ocurrirá y que se podrá hacer con el país para salir adelante.


Desde mi perspectiva, esta pandemia creo que está poniendo cada día que pasa más a la vista la debilidad del Estado de Chile y eso es un tema de alta política al que tendrán que dedicarle horas y días de reflexión no solo los políticos, sino que dirigentes sociales, académicos, sectores independientes en forma interdisciplinaria, especialistas y expertos para dejar atrás de una vez por todas este Estado subsidiario y reemplazarlo por uno que sea solidario y motor del desarrollo y del bienestar de los habitantes del país. Que esté realmente al servicio de la sociedad y no de unos pocos. Si alguien aun necesitaba pruebas o no estaba convencido de la necesidad de cambiar la Constitución Política para efectuar cambios de fondo al modelo de desarrollo, aquí las tiene.


Eso pasará por revisar a fondo el sistema de salud, el de previsión social -se está viendo la catástrofe de las AFP, que está significando cuantiosas pérdidas en el último tiempo de cada uno de los chilenos que tiene ahí sus fondos de pensión-; la misma educación, con sus costos, problemas y desigualdades; las relaciones del trabajo, y nuevas formas de encarar el tema de la ciencia y la tecnología, por situar algunos de los tópicos principales y que son los que estuvieron en el primer plano de las demandas tras el estallido social del 18 de octubre. Creo que por ahí irán los caminos que tendremos que encarar como país cuando salgamos de esta tragedia en que estamos sumidos. Pero, claro, eso hay que empezar a hacerlo incluso desde ahora, pero no parece ser la idea de este Gobierno.


Piñera superándose a sí mismo


Cuando Sebastián Piñera se tomó la foto en la Plaza de la Dignidad se dijo que se había superado a sí mismo. ¿Cómo caracterizarías el comportamiento comunicacional del Presidente?


Sí, se dijo eso en distintos tonos…pero en general, la reacción fue de estupor. Parecía noticia falsa. Algo inaudito. Uno se preguntaba y varios lo expresaron por escrito, como el columnista Carlos Peña, en El Mercurio, que denotaba un problema profundamente serio. Otros podrán considerarlo una escena de realismo mágico. Se superó a sí mismo, es cierto. Y superó la imaginación de la gran mayoría de los chilenos y chilenas creo yo. Desafiar las mismas reglas sanitarias de cuarentenas y ordenanzas dispuestas por su propio gobierno, llegar al lugar que con razón se ha rebautizado como Plaza de la Dignidad para sacarse una fotografía, abajo del caballo del general Baquedano repintado de negro en la primera noche del toque de queda pandémico es algo que uno no podría esperar de un gobernante serio en una situación tan dramática. Y como si fuera poco, dijo que había ido a saludar a patrullas militares y de carabineros, lo que no resultó efectivo. Lo que se le olvida a este señor es que hay ojos que también lo ven a él y le siguen sus pasos: hubo una grabación que pudo comprobar que su gracia no incluía el saludo.


En tiempos de pandemia, con todos horrorizados por un virus que no para de contagiar,  con miles de chilenos que están quedando cesantes y sin ingresos, no encuentra nada mejor que sonreír a los pies de Baquedano y luego mentir…


En fin, como lo ha hecho después de otras ocasiones tras sus “metidas de pata”, que ya son harto más que las denominadas “piñericosas”, se arrepintió…Y en entrevista en Canal 13 declaró que si pudiera volver el tiempo atrás, no lo volvería a hacer. Me recuerda las disculpas de niños. Y como publicó La Tercera, bajo el título “Si volviera el tiempo atrás”, no es la primera vez que le bajan al señor Presidente estos arrepentimientos después de actos fallidos: fue el caso de su viaje a China con los hijos el año pasado; o cuando se fue a comer pizza con su nieto el 18 de octubre, el día que empezó el estallido social… Sin hablar de otros arrepentimientos respecto a sus cuestionadas inversiones. Y no sé si se irá a arrepentir ahora después de aparecer con ese brazalete a lo Hitler, con el que lo vimos ayer.


La continuidad del desafío del plebiscito


Quedó para octubre el plebiscito por nueva Constitución. Tú participaste en la creación de un partido en función de ese objetivo. ¿Qué consideras que hay que hacer con eso en medio de la pandemia? ¿Parar por el momento, buscar formas para seguir promoviendo el Apruebo?


Una cosa tengo clara: el Apruebo una nueva Constitución ganará de todas maneras,  y esto no significa triunfalismo. Ya era evidente antes de que llegara la pandemia. Y después de todo lo que se ha visto con la crisis sanitaria, no creo que la gente tenga duda alguna de que necesitamos cambiar este orden de cosas. Es decir, tomando las palabras de mi amigo el astrónomo José Maza, “seríamos los faraones de los estúpidos si después de todo esto los chilenos votaran rechazo”.


En cuanto a lo del Partido por La Dignidad, te puedo decir que la motivación que nos llevó a embarcarnos en esta idea de la creación de un partido es que los independientes puedan competir en igualdad de condiciones en la elección para ser convencionales. Y eso por cierto lo mantenemos. Esto porque es fundamental cambiar la Constitución, que se elabore una nueva Constitución, pero no por el solo hecho político, podríamos decir de cambiarla, sino porque nos interesa la vida,  la calidad de vida y el futuro de quienes habitan este país;  nos importa la dignidad de las personas y que sean garantizados los derechos en todos los planos.


En este momento en que está en riesgo la vida hay que preocuparse primero de eso, segundo de eso y tercero de eso. Estamos haciendo lo que podemos para ayudar a que la gente no salga de sus casas -si tiene la posibilidad de evitarlo-, o de decir las cosas a tiempo a las autoridades para que reaccionen, pero no reaccionan. Te puedo contar que en una Carta Abierta planteamos a Sebastián Piñera hace ya casi un mes que el gobierno debía comprar al menos tres mil ventiladores porque no teníamos suficientes en Chile, cuando nadie hablaba de ese problema. En nuestro Sitio Web partidoporladignidad.cl estamos publicando opiniones sobre la crisis sanitaria y los problemas económicos que se advierten.


Tendremos que preocuparnos en algún momento de ver cómo juntar las firmas exigidas por la ley de partidos políticos para poder participar en el proceso constituyente. El Servicio Electoral nos aprobó como partido en formación a fines febrero y solo en ese momento podíamos iniciar la recolección de firmas de integrantes. Pero el 13 de marzo se anunció la pandemia, y luego todo lo que sabemos. Naturalmente, las prioridades hoy para todas las personas y para nosotros como dirigentes son otras. Las restricciones al contacto social afectan en forma decisiva a la formación de los nuevos partidos. Por eso, plantearemos al Servel y a las autoridades que corresponda que generen las modificaciones necesarias tanto en término de plazos como de número de firmas requeridas para que sea factible la participación de los nuevos partidos en tan fundamental proceso que tendrá que realizarse cuando salgamos de esto.


¿Cuál es tu mirada a cómo seguirá el movimiento social y ciudadano en la crisis sanitaria y pos crisis?


Creo que de esta vamos a salir, no sé cuándo, porque según dicen los especialistas, todavía falta y no ha pasado lo peor. Pero no tenemos que perder la esperanza de que iremos saliendo. Y ojalá la vacuna se logre lo antes posible. ¿Cómo será el movimiento social y ciudadano? Difícil preverlo, ¡con tanta incertidumbre!, pero creo seremos algo distintos; más tristes, quizá; y más melancólicos, tal vez. Pero sin dudas más conscientes aún de las inaceptables desigualdades, de las precarias condiciones en que viven grandes mayorías de personas.


Es fuerte ver que solo algunos niños pueden estudiar a través de Internet y que incluso muchos universitarios no tienen un computador. Que pese a las restricciones sanitarias los vecinos de hospitales hacen colas para la entrega de medicamentos que no dan abasto, y las autoridades no entregan soluciones rápidas. Que tenemos que cuidarnos, pero que faltan las mascarillas, los elementos básicos para desinfección…que los mayores están más amenazados por el virus, y que los que tienen menos recursos podrán verse más complicados. Lo dijimos también haces unas cuantas semanas, cuidémonos nosotros, porque nadie más nos va a cuidar.


Y después de que esto pase, esperamos que algún día nos podamos abrazar de nuevo, y volveremos con más energía a  jugarnos por una nueva Constitución y un modelo económico y social que dé respuestas a esas demandas que se plantearon después del 18 de octubre y hoy se hace más necesario que nunca escuchar y encarar.




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