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Manejo mediático del Covid-19:¿Somos parte de una conspiración mundial?

Por Carmen Imperatore en "Reflexiones Pandémicas"

30 de abril de 2020


“El objetivo de la desmesurada y casi monotemática atención al Covid-19 por los medios de comunicación es generar una oleada de pánico a modo de ensayo de ingeniería social, el mayor hasta ahora en la historia de la humanidad”. Esta lapidaria sentencia es del economista español Emilio Carrillo, ex vicealcalde y profesor de la Universidad de Sevilla, integrante de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y director del Proyecto de investigación Consciencia y Sociedad Distópica.


“Obviamente, no es cuestión de dar juego a infundadas teorías conspirativas -advierte-. Pero sí de prestar atención a lo que comparten fuentes serias”. Y cita al doctor Francis Boyle, profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Illinois, quien redactó la Ley Antiterrorista de Armas Biológicas de 1989, aprobada por unanimidad por ambas Cámaras del Congreso estadounidense y promulgada por el Presidente George Bush.


En una entrevista exclusiva y reciente a Geopolitics and Empire, cuyo video fue retirado hace dos semanas, “porque infringía los términos de servicio de Youtube”, Boyle afirmó que el COVID-19 es un virus genéticamente modificado para ser usado como arma de guerra biológica. Asegura que comenzó a diseñarse en Estados Unidos, probablemente en Fort Retrix, laboratorio de alta seguridad (BSL4) que se utiliza para trabajar con agentes biológicos que representan un alto riesgo individual de contagio y que, además, son muy perjudiciales para la vida. De allí –dice- pasó al Laboratorio BSL4 de Winnipeg, desde donde dos médicos chinos que trabajaban allí, lo trasladaron sin autorización al BSL4 de Wuhan.


Dentro de la hipótesis del origen artificial del COVID-19, según explica Carrillo, hay fuentes igualmente serias que señalan que su propagación inicial fue fruto de una decisión muy meditada y preparada por potentes círculos de poder, que la adoptaron y ejecutaron de manera fría, calculada y con objetivos sociales y económicos precisos.


El origen artificial y provocado del COVID-19, según explican, ayudaría a concretar diversos planes de la agenda del Nuevo Orden Mundial… Entre otros, el despliegue de la tecnología 5G, que crearía ciudades inteligentes y una Internet de inigualable rapidez para bajar películas, música e interconectarse por videoconferencias sin distorsiones. Sin embargo, no explican sus efectos: mayor riesgo de cáncer, estrés celular, aumento de radicales libres peligrosos, daños genéticos, cambios estructurales del sistema reproductivo, déficit de aprendizaje y memoria, trastornos neurológicos... También perturbaría las débiles ondas que caracterizan los vuelos de, por ejemplo, las abejas, tan importantes para la sobrevivencia de la naturaleza y del planeta.


“Este silencio sobre los posibles efectos del 5-G tiene una explicación muy sencilla”, informa el periodista Mario Enrique de León, en el sitio web América Latina en Movimiento. Los grupos económicos Verizon y AT&T, en Estados Unidos, y China Telecom y China Unicom, en el país oriental, “desarrollan esta tecnología bajo estricto secreto, con el apoyo de los gobiernos de ambos países”.


Además, estas empresas de telecomunicaciones, en ruda competencia por implementar a nivel mundial el 5-G, son grandes pautadores en los medios de comunicación, importantes donantes a centros de investigación científica y pueden darle a dicho know-how usos de control y vigilancia.


“La tecnología 5G -advierte de León- también conectará automóviles, lavadoras, microondas, maquinarias, cámaras de vigilancia, configurando las llamadas ciudades inteligentes en campos electromagnético de enorme potencia, que nos afectarán directamente”.


La actual crisis generada por el coronavirus, además, le baja los decibeles a importantes situaciones mundiales, especifica Emilio Carrillo, “como el avance del cambio climático y la falta de actuaciones encaminadas a paliarlo; como las notables movilizaciones sociales y protestas generalizadas durante 2019, que de Hong Kong a Chile abundaron por todo el planeta; o los alarmantes desajustes del entramado económico y financiero mundial, que ya hacía aguas por todas partes antes de la presente crisis sanitaria”.


“Aunque el origen artificial sea accidental y no provocado -indica Carrillo- se está usando para controlar a los ciudadanos del mundo a través del miedo y el desequilibrio colectivo”.


En el programa de Youtube Detrás de la Razón, el periodista mexicano Roberto de la Madrid, con amplia carrera en importantes medios internacionales y diversos premios por su brillante trayectoria, entrevistó a Iñaki Gil de San Vicente y a Juan Francisco Coloane, dos prestigiosos analistas españoles, que también opinan que el efecto del Covid-19 se está aprovechando para cambiar el orden financiero, promulgar nuevas leyes y detener las protestas de los habitantes del mundo.


“Este virus es una bomba de racimo -considera Coloane-, cuyo lanzamiento y propagación no son espontáneos ni casuales… Es necesario aplicar una mentalidad científica y una lógica criminal para entender la dimensión del daño”, y al mismo tiempo “descubrir quién lo hizo”.


Para Iñaki Gil de San Vicente, “ hay una estrategia muy precisa, una especie de consigna subterránea, que la cosa vaya lenta para que los pueblos se hundan en sí mismos”.


“Durante la crisis de 1968, 70 y 71 -precisa-, un consejero de Nixon le propuso una estrategia llamada Benevolencia Maligna, que consistía en dejar podrir las reivindicaciones para que los movimientos sociales se agoten. Esta estrategia de Benevolencia Maligna se ha aplicado en Ecuador y se está aplicando con dureza en Chile, para que el pueblo se canse, reviente y no se movilice más. Es la estrategia de dejar a los pueblos para que se hundan en sí mismos y el poder luego reaccionará o lanzará los tanques a la calle en casos extremos. Esto no es nuevo. Lo que pasa es que tenemos tan poco conocimiento histórico y tan poca memoria que nos dejamos llevar por sus mentiras”…


La polémica doctora argentina Chinda Frandolino asegura que “esta es una falsa pandemia que tuvo varios ensayos previos” y que “tras bambalinas hay un gobierno mundial dirigido por un grupo de personajes que tienen nombre, apellido y que manejan la Reserva Federal, un banco que toma las grandes decisiones que afectan al pueblo estadounidense y al mundo entero”. La línea argumental de estos investigadores apunta a que estos grupos de poder manipulan los vaivenes del quehacer mundial controlando a los presidentes de cada nación, quienes no hacen nada por defender los intereses de los ciudadanos de sus países, y se limitan a sacar partido de la situación, protegiendo su cuota de poder, sus riquezas y sus egoístas intereses.


“El covid-19 -asegura el juez español Baltazar Garzón, quien fue contagiado con la enfermedad- no solo se ha convertido en un enemigo invisible y letal, sino también en el virus de la impunidad que se ocupa como pretexto para justificar las políticas tramposas que algunos dirigentes ya ensayaron en el pasado y que, ahora, se empeñan en activar mientras el mundo tiene puesta toda su atención en la pandemia”.


A su juicio, hoy vivimos sucesos extraordinarios que requieren de medidas extraordinarias, especialmente desde el punto de vista de control ciudadano hacia el poder. Es decir, a pesar de estar encerrados en nuestras casas no podemos quedarnos dormidos...


“Perplejo, veo cómo numerosos gobiernos están aprovechando esta crisis sin precedentes, que tanto sufrimiento está trayendo y tantas vidas se cobra, para tomar decisiones de una relevancia extraordinaria y que pasen, sin embargo, inadvertidas -declara Garzón-. En Chile, a la vez que se apaciguan en las calles los movimientos sociales que llevaban meses exigiendo derechos y se aplaza el plebiscito para la nueva Constitución hasta octubre, el presidente Piñera aprovecha para dar suma urgencia al proyecto de ley que lo habilita para indultar a personas mayores, incluyendo a condenados por crímenes de lesa humanidad cometidos en la época de Pinochet… una bofetada más a las víctimas chilenas”.


Y otra guinda para la torta… Hace unos días, el Gobierno nombró a una ingeniera comercial como Seremi de Salud, porque Rosa Oyarce, quien fue despedida por teléfono el día de su cumpleaños, “incomodó” al ministro Mañalich por la credibilidad que tenía entre los medios de comunicación… La dirigenta de los funcionarios de esa repartición pública, Marcia Lara, advirtió que será complicado manejar la pandemia "con dos ingenieros a cargo de lugares estratégicos, Arturo Zúñiga en redes asistenciales y Paula Labra como Seremi”.


“Simplemente seremos un número, algo para contabilizar -declaró-. El país y los ciudadanos merecemos autoridades competentes, con perfil de cargos, conocimientos, de carrera funcionaria”.


Como visión a futuro, hay dos alternativas…


En entrevista con la periodista de elmostrador.cl, María José Quesada, Rodrigo Browne, director del Programa de Doctorado en Comunicaciones de la Universidad Austral de Valdivia y La Frontera de Temuco, comentó que “es realmente impresionante lo que está sucediendo en este momento, donde hay una pandemia mundial cuyos mecanismos de control están muy bien instalados, porque nos tienen herméticamente encerrados en nuestros metros cuadrados”.


A juicio de este periodista, doctor en Comunicación por la Universidad de Sevilla, se trata de “mecanismos de control etéreos, panópticos lumínicos donde no hay muros físicos sino una situación etérea que no sabemos de dónde viene”. Y se pregunta si vamos a lograr una sociedad nueva “o seremos subsumidos por los sistemas de poder muy bien instaurados y con muchísimo poder”, que van a lograr dominarnos sin que nos demos cuenta.


El economista español Emilio Carrillo, por su parte, asegura que, a pesar de los estragos que está causando la pandemia y de los abusos cometidos desde los sitios de poder, la aparición de una nueva humanidad no está lejana. Aunque parezca increíble.


“No sabemos ni el día ni la hora -advierte-, pero hay numerosas señales de que nos hallamos ante los últimos suspiros del viejo mundo. La nueva humanidad

la crearemos entre muchos que, en medio de la distopía, nos posicionamos conscientemente en la utopía desde la transformación interior de cada uno y la apertura de corazón hacia los demás. Estamos avanzando hacia la nueva humanidad.

Eso sí, en ella no tendrán sitio ninguna de las cosas que han constituido los pilares de lo que ya queda atrás y se desmorona a pasos agigantados: ni el poder, ni la riqueza, ni la competencia, ni el aferramiento a lo material, ni el desprecio a otras formas de vida... Nada de eso está invitado. Es la hora de ser impecable contigo mismo, con tu verdadero ser y con la vida en todas sus expresiones. Los hechos distópicos, como los que el coronavirus ha traído consigo y traerá, sirven para romper el espejo y que podamos ver –tú, yo, cada cual- en qué lado estamos... Lo que veamos, lo que seamos, lo elegimos cada uno con nuestras obras y con nuestros actos. Se acabaron los auto engaños. Toca ser auténticos. Es el momento”.




















Carmen Imperatore es periodista de la Universidad de Chile, escritora y editora independiente.

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