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"No es por 30 pesos, es por 30 años"

Actualizado: feb 22

Esta frase se ha repetido en diversas ocasiones desde que estalló la crisis social que tuvo a varias ciudades de Chile en estado de emergencia.


Muchos chilenos dicen sentirse "abusados" por un modelo económico que no cumple con los estándares de una sociedad "justa".

Enormes "deudas sociales" no resueltas explican el extraordinario malestar de los chilenos.


El estallido social en Chile sorprendió a propios y extraños y puso en tela de juicio tanto el modelo de desarrollo económico como la institucionalidad vigente, en un contexto en el que los actores políticos detentan bajos niveles de legitimidad. Pero ¿por qué un estallido en el país «ejemplo» de la región? Parte de la explicación hay que buscarla en la precarización de las clases medias y en un creciente proceso de politización de las desigualdades, en el marco de un modelo construido durante la dictadura, con una institucionalidad blindada y escasa flexibilidad para incorporar demandas sociales.

El estallido social experimentado por Chile pone en tela de juicio el llamado «modelo chileno». En la medida en que la protesta social interpela tanto al modelo de desarrollo económico como a la institucionalidad vigente, en un contexto de baja legitimidad de los actores políticos, su irrupción responde no solo a una pugna redistributiva sino también a tensiones de naturaleza política.

Las razones del estallido social que remece a Chile son múltiples y complejas. No obstante, cuatro factores parecen ser particularmente relevantes: la expansión de sectores de ingresos medios precarizados; una brecha creciente entre expectativas y logros; un marcado proceso de politización de las desigualdades y, finalmente, una arquitectura constitucional rígida e incapaz de procesar institucionalmente las demandas ciudadanas. Como ya señalamos, desde la transición democrática Chile ha sido capaz de reducir la pobreza marcada y sostenidamente. Esta reducción dio origen a la emergencia de sectores de ingresos medios altamente precarizados. De acuerdo con la Encuesta Suplementaria de Ingresos del Instituto Nacional de Estadísticas de Chile, 50% de las personas ocupadas del país gana menos de 400.000 pesos (unos 540 dólares). El sueldo promedio per cápita en Chile asciende a 573.964 pesos (alrededor de 770 dólares). La pensión promedio para los hombres chilenos asciende a 320.000 pesos (432 dólares) y para las mujeres a 192.000 pesos (260 dólares). Tan solo 1,7% de los chilenos gana más de tres millones de pesos (algo más de 4.000 dólares). Todos los quintiles de ingresos en Chile gastan más de lo que ganan, a excepción del quintil superior.

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